Consejos para escritores · n.º 1

Empieza con fuerza: la primera frase es una promesa

El lector decide en unas pocas líneas si sigue leyendo. Te contamos cómo conseguir que tu relato lo atrape desde el principio.

Imagina que tu relato está en una mesa junto a otros cien. El lector, o el jurado de un concurso, lee las primeras líneas de cada uno y decide cuáles merecen su tiempo. No es justo, pero es así: la primera frase es una promesa, y si no promete nada, el lector se va.

Entra tarde en la escena

El error más común es empezar demasiado pronto: el personaje se despierta, desayuna, mira por la ventana… y la historia todavía no ha empezado. Pregúntate en qué momento cambia algo y empieza ahí, o un poco antes.

Débil: «Aquella mañana Lucía se levantó temprano, como siempre, y fue a trabajar a la farmacia».
Más fuerte: «La receta que le entregó aquel hombre llevaba la firma de un médico muerto hacía tres años».

Plantea una pregunta

Una buena primera frase no lo explica todo: abre una duda que el lector quiere resolver. ¿Quién es ese hombre? ¿Por qué tiene esa receta? No hace falta una explosión; basta con algo que no encaje.

Cuidado con el cielo y el clima

Empezar describiendo el cielo o el clima rara vez funciona, salvo que ese clima sea importante para la historia. Si la tormenta va a dejar a tus personajes aislados, adelante; si es decorado, déjala para más tarde.

Escríbela al final

Un truco: no te obsesiones con la primera frase al empezar. Escribe el relato entero y, cuando sepas cómo termina, vuelve al principio. Muchas veces la mejor primera frase está escondida en el segundo o tercer párrafo de tu borrador.

Para practicar: coge un relato tuyo, tacha el primer párrafo y léelo empezando por el segundo. Si funciona igual o mejor, ya sabes qué hacer.

Consejo publicado en El Escaparate de las Letras el 27 de octubre de 2026.

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